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‘Todos los cuerpos bailan: viaje por la Danza Contact Improvisación’, publicado en julio de 2022, es uno de los pocos libros escritos en español que abordan de forma extensa los aspectos centrales de esta práctica maravillosa y adictiva. La mayoría de las obras que existen son traducciones de obras publicadas originariamente en inglés o francés.
Una de sus señas de identidad que más valoran las más de 500 personas que lo han adquirido y leído es el punto de vista desde el que se habla. ‘Todos los cuerpos bailan’ narra desde la experiencia de un apasionado del contact el proceso de aprendizaje: los principios básicos que lo sustentan, sus orígenes, qué es una jam, la importancia del tacto, los aprendizajes que conlleva su práctica, etc.
Se trata de una obra escrita en un lenguaje accesible que se dirige a quienes están empezando a bailar CI, pero también que aporta nuevas reflexiones y enseñanzas para quienes ya llevan años practicándolo. Yo soy periodista de profesión y estoy desde hace 30 años enamorado de la danza. En este libro, que ha supuesto un trabajo de investigación, entrevistas y lecturas que ha durado tres años, hablo del CI desde la desde la curiosidad y el respeto por una danza que es mucho más que una danza.
‘Todos los cuerpos bailan’ ya está disponible en Amazon.
Muchas gracias por tu interés en conocer la Danza Contact Improvisación.
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Bailar Danza Contact Improvisación es mucho más que moverse en contacto con otros cuerpos. Si tú ya amas el Ci sabrás que en realidad hablamos de entrar en diálogo con la vida misma. Cada paso, cada espiral, cada caída es una oportunidad para mantener una conversación íntima con la fuerza más constante de nuestro planeta: la gravedad.
Tú me dirás: «Bailamos con otro cuerpo»- Y tienes razón. Pero también lo hacemos con nuestro propio peso, con el aire que respiramos, con el suelo que nos sostiene. La gravedad, lejos de ser una enemiga, se convierte en cada momento en una maestra que nos enseña a soltar, a confiar, a compartir.Hasta aquí, todo bien. Pero, ¿qué ocurre cuando creemos que el peso se convierte en carga? La lengua española ha difamado esta palabra, cargándola de connotaciones negativas. Decimos “qué pesado/a”, “no soporto el peso de esta situación” o “es un peso muerto”; y olvidamos que el peso también es presencia, es raíz, es el ancla que nos permite volar sin perder el norte. En un mundo que idolatra la ligereza superficial, reaprender a convivir con nuestro peso se convierte, en mi opinión, en un acto revolucionario. El desafío consiste en reconocer que cada cuerpo, con su densidad y su forma única, tiene todo el derecho y el deber a danzar, a ocupar espacio, a ser sostenido, y a sostener sin culpa ni vergüenza.
Por eso, en el contact no hablamos sólo de compartir peso, sino de encontrar un centro común. Este centro de gravedad compartido no es una fórmula física, sino un territorio emocional, una zona de encuentro donde lo mío y lo tuyo se abrazan sin dominarse, sin rendirse. En lugar de imponer, proponemos. En lugar de cargar, acompañamos. Y cuando esto sucede, la danza se transforma en un espejo de lo que podría ser el mundo: un lugar donde el equilibrio no nace del control, sino del respeto mutuo.
Sin embargo, no es fácil desaprender. Traemos patrones, miedos, automatismos. A veces damos demasiado peso, otras no nos atrevemos a recibir por miedo a hacernos daño. Pero justo ahí, en esa tensión, es donde el Contact Improvisación se revela como una vía de transformación personal y colectiva. Porque no solo aprendemos a movernos con otras personas, sino a escucharlas, a decir “no” sin culpa, a decir “sí” sin miedo. La danza se convierte en un espacio de negociación emocional, en un laboratorio ético donde cada gesto cuenta.
Cristiane Boullosa nos recuerda que la DCI no se enseña desde la forma, sino desde la experiencia. Es un aprendizaje que no se impone, sino que se construye entre quienes lo practican. En este entorno «todos los cuerpos bailan», ningún ser es menos que otro, cada historia merece espacio, cada movimiento es precioso.
Bailar contact no es subirte a alguien, es viajar con alguien. Y en ese viaje, quizás lo más importante que descubrimos no es cómo hay que danzar, sino cómo estar presentes, cómo sostenernos sin cargar, cómo dejar caer sin abandonar. Quizás, solo quizás, la danza no es más que el arte de aprender a vivir en contacto con las demás sabiendo que «peso, luego existo».
Descubre reflexiones como esta en el libro ‘Todos los cuerpos bailan: viaje por la Danza Contact Improvisación’.
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Resulta interesante constatar cómo el Contact Improvisación anima desde sus inicios al seguimiento grupal e individual de unos principios básicos compartidos, al tiempo que se presenta como una experiencia libérrima. Para Cristiane Boullosa, bailarina y pedagoga hispanobrasileña, el conocimiento e integración de estos principios en la danza cobra un sentido fundamental. “Para mí, la defensa de los principios del contact es un hecho irrenunciable si lo que has decidido es practicarlo. Trato de aplicarlos físicamente y de un modo más vivencial, menos cerebral y dialéctico, porque así adquieren una mayor conexión con la realidad”.
Veamos 4 principios que definen a esta práctica maravillosa y única:
Danza física y democrática: La Danza Contact Improvisación es una práctica democrática para la que no se requiere ningún requisito físico específico. En realidad, toda persona que se mueve está condicionada por la intervención de diversas fuerzas físicas: gravedad, inercia, empuje, espirales, caídas, tracción, etc. Todas ellas se manifiestan, lo queramos o no, de forma espontánea cada vez que nos desplazamos por el espacio. Los cuerpos articulan su movilidad a partir de unos principios inmutables que nos igualan a todos los seres humanos y que nos acompañan desde que nacemos. Además, el contact es una danza no jerárquica y no competitiva.
Tolerancia y no juicio: El ‘no juicio’ surge como un horizonte deseable basado en la tolerancia y en la apertura corporal y mental frente a lo diferente, a lo diverso. Aceptar que juzgamos u observar cuándo brotan los prejuicios de modo automático es el paso previo a tratar de reducirlos o, directamente, hacerlos desaparecer. Resulta interesante observar desde un punto de vista energético, tanto la presencia como la ausencia de juicio, ya que afecta al movimiento, a lo puramente físico.
Respeto y seguridad: El respeto en el contact se ve con más claridad cuando doy prioridad a la responsabilidad y al cuidado, a la seguridad de todos los cuerpos. Y eso me lleva a bailar desde una actitud no intrusiva, que no busque cambiar a la otra persona para imponer mi forma de moverme. Danzar desde la escucha implica, al menos en esta práctica, hacerlo descubriendo actitudes tolerantes, de respeto y no juicio. Partir desde este lugar nos aporta mucha más información y se transforma en una fuente más cercana a lo que realmente está presente en nosotros y nosotras, y en la pareja de baile.
Improvisar como metáfora: La improvisación representa una nueva forma de relación con la incertidumbre, tan presente en nuestros días, que choca con el paradigma del control que aprendí al nacer y que domina esta sociedad en la que nos ha tocado vivir. Se trata de una metáfora que plantea la necesidad de cambios profundos respecto al modo en que entiendo mi tránsito por este planeta. El componente de improvisación es intrínseco al origen y a la esencia del contact.
¿Te interesa profundizar en la práctica del Contact Improvisación?
Te animo a que lo hagas leyendo mi libro ‘Todos los cuerpos bailan: viaje por la Danza Contact Improvisación’. Esta obra, una de las pocas escritas en origen en español. Está autopublicada, con mis propios medios y sin la participación de una editorial, en 2022, coincidiendo con el 50 aniversario de la invención del CI, para dar a conocer esta adictiva disciplina que le ha cambiado la vida a tanta gente. Hasta el momento ya se han vendido 600 ejemplares.
IMAGEN: *La foto que ilustra este post pertenece a http://www.espaciofci.com Gracias por compartirla. Ameo3
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Este 20 de febrero se cumple el primer aniversario del último vuelo de Steve Paxton. El genial coreógrafo, nacido en Arizona en 1939, se marchó de este mundo dejando un espacio difícil de llenar en la danza contemporánea. Su figura hay que situarla en el panteón de los imprescindibles junto a otras muchas visionarias que se lanzaron a investigar el movimiento, más allá de las convenciones, rompiendo las fronteras y abriendo nuevos caminos.
Su muerte vino acompañada de una riada de manifestaciones de reconocimiento al padre del Contact Improvisación. Paxton hizo muchas más cosas extraordinarias en su vida además de inventarse esta locura, pero para quienes descubrimos la experiencia de improvisar desde el flujo del movimiento, escuchando el espacio, jugando con nuestro peso, desafiando a la gravedad, en contacto (o no) con otros cuerpos y pieles extrañas; las enseñanzas de este transgresor irredento nos abrieron la puerta de una nueva forma de entender la danza.
Y quizás, a quien no se haya profundizado en lo que el Contact te aporta, esta afirmación puede parecerle exagerada. Entonces, para ilustrarla, se me ocurre citar a mi maestra, Cristiane Boullosa cuando dice: “Vivimos cómo bailamos, bailamos cómo vivimos”. Más allá de las opiniones, comparto con otros muchos compañeros y compañeras con los que he estado en jams, clases y festivales de CI, un descubrimiento similar. Cuando empecé a practicar Contact sentí que esto era mucho más que bailar, sudar y conocer gente cool. Atreverse a escucharte, desde tus miedos y tus límites, en la búsqueda de superar patrones de movimiento que siempre te acompañaron, te enseña que hay una gama infinita de posibilidades para danzar y para vivir.
Un día después de su muerte, hace un año, escribí un texto en el que le denominaba ‘El señor de las preguntas’. En sus más de 100 artículos, en sus innumerables charlas, Paxton regaló un discurso muy sólido sobre el que otras mentes investigaron y desarrollaron los principios sobre los que se asienta el Contact Improvisación.
A Steve le encantaba provocar, romper esquemas. He aquí una de sus famosas sentencias: “La danza en solitario no existe. El bailarín baila con el suelo. Añade otro bailarín y tendrás un cuarteto. Cada uno bailará con el otro y ambos a la vez con el suelo”. Esta es otra de las joyas del Contact. Reconocer que “cada vez que toco, soy tocado”, te conecta con la interdependencia de los cuerpos, pero también con la que se establece en la vida con los seres (y no sólo humanos) con los que te relacionas.
Echamos de menos a Steve Paxton, como lo hacemos con Jess Curtis (se nos fue un mes después que Steve); o con Nancy Stark Smith (fallecida en 2020), otra voz indispensable para profundizar en esta práctica. Al bailar alguna de las jams que se celebran, como aquelarres, en lugares alejados, evocamos sus consejos para gozar con la delicia de sentirnos partes de una revolución incruenta, de una manera deliciosa de entender la vida.
¿Quieres leer más sobre Contact Improvisación?
Puedes hacerlo a través del libro ‘Todos los cuerpos bailan: viaje por la Danza Contact Improvisación’. Esta obra, una de las pocas escritas en origen en español, la autoedité y publiqué en 2022, coincidiendo con el 50 aniversario de la invención del CI, para dar a conocer esta adictiva disciplina que le ha cambiado la vida a tanta gente.
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Por fin ya puedes encontrar en la plataforma Amazon la versión en papel de ‘Todos los cuerpos bailan: viaje por la Danza Contact Improvisación‘. Casi 3 años después de su publicación, y tras casi 600 libros vendidos fundamentalmente en España, me ha parecido buena idea facilitar su lectura a quienes desde América Latina o Estados Unidos (por citar las zonas geográficas en las que más se habla español fuera de España) han mostrado interés por leerlo.
La práctica del CI estás ahora más en voga que nunca. En 2025 se cumplen 53 años desde que Steve Paxton se inventó el término para definir una propuesta de investigación corporal que aunaba la improvisación, el contacto, la escucha y la búsqueda del flujo del movimiento, por citar algunos de los ingredientes que contiene esta nueva forma de entender la danza.
Medio siglo después de su nacimiento, grupos de contacteros/as se juntan en jams por todo el mundo para experimentar disfrutando, entre risas, acrobacias, música improvisada o en silencio la libertad de danzar en contacto desde el respecto y la seguridad. El sentido comunitario de esta práctica, junto a la ausencia de juicio sobre qué está bien y qué estás mal, abren las puertas de las jams y de las formaciones a seres diversos, sin complejos, llenos de energía positiva y de ganas de volar.De todo esto hablo en ‘Todos los cuerpos bailan. Si tienes curiosidad por saber más, entra en este enlace y consigue mi libro por solo 16 euros.
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Atreverse a experimentar con la Danza Contact Impovisación te invita a relacionarte con el sabio arte de hacerse preguntas. ¿Qué está bien y que está mal cuando practico contact? ¿Existe una “forma correcta” de moverse en una jam? ¿Sólo es contact volar, rolar, rodar por los cuerpos desde la levedad, moviendo la cabeza y los ojos en un balanceo infinito? Veamos dónde empieza esta historia…
Hace 52 años, Steve Paxton reunió a 11 universitarios de danza melenudos, en el Oberling College (Ohio, EEUU), para hacer un experimento que trataba de demostrar, de un modo empírico, las intuiciones que bullían en su cabeza de bailarín postmoderno. Una sucesión de trompazos desordenados, generados a partir de una propuesta muy sencilla, se convirtió en la epifanía de la deliciosa práctica que tanto amamos y que Paxton, tiempo después, nombraría como Contact Improvisation. Nadie diría que de esas escaramuzas gimnásticas surgiría, poco después, el contact. En ‘Magnesium’, el video que grabó Steve Christiansen en enero de 1972, comprobarás que lo de entonces se parece igual que un huevo a una castaña a lo que sucede en cualquier jam de ahora.
Pero sigamos conectando pasado y presente, que es la mejor forma de comprender de dónde surge esta práctica. Seis meses más tarde llegó la primera jam de la historia. O algo parecido. Se celebró en junio de 1972, en la John Weber Gallery, y entre quienes bailan reconocemos a algunos de los padres y madres del CI: Steve Paxton, Nancy Stark Smith, Daniel Lepkoff o Nita Little por citar a los más conocidos. En las imágenes de ‘Chute’, cinta también grabada por Christiansen y montada en 1979, ya podemos apreciar movimientos que resultan más parecidos a lo que hoy llamamos CI.
Por fin, llegamos a 2024. Más de medio siglo después de los primeros balbuceos del contact, lo que se ve en una jam que se celebra en cualquier lugar del Planeta, poco tiene que ver con estas imágenes en blanco y negro que te he compartido. Ahora, las pistas de bailes de las reuniones de CI, en la mayoría de los casos, se llenan de parejas repitiendo formas aprendidas en clases, o vistas en videos de Youtube. Y aquí, retomo las preguntas que planteaba en el principio de este artículo:- ¿Es lo de ahora auténtico CI? ¿Respetamos el legado de Steve Paxton y Nancy Stark?
- ¿Debemos seguir sus principios? ¿No es el contact una danza libre, fuera de la horma y de la forma?
- ¿De qué modo se entendería que alguien decidiera imitar a los ancestros del CI, moviéndose desde el choque de los cuerpos en la búsqueda de nuevas sensaciones? ¿Es eso contact?
- ¿Caben en nuestras jams experimentos performáticos, experiencias de Butoh o expresiones de danza improvisada más próxima al contemporáneo?
Cada cual sabrá qué opinión le merecen estas cuestiones. De todos modos, que nadie olvide que uno de los principios básicos del Contact Improvisación es el “no juicio”. Y eso choca con la crítica o la defensa de una única verdad. Porque, ¿Quién se siente con la autoridad para sentar cátedra y afirmar qué es y qué no es CI? Cuando los cuerpos se expresan, desde el lenguaje de la improvisación en una jam, ¿Qué es ortodoxo y qué heterodoxo?
Esta historia y muchas más que hablan del pasado, presente y futuro del CI puedes leerlas en mi libro, ‘Todos los cuerpos bailan: viaje por la Danza Contact Improvisación’ que se publicó en 2022 y que ya puedes adquirir por Amazon aquí: -
El tiempo sigue su tic-tac imparable y, si se le escucha, acerca aniversarios y recuerdos imborrables. Hace poco escribía aquí sobre el descubrimiento del CI, en junio de 1972.
Hace 2 años, por estas fechas, estaba muerto de miedo. Me tocaba presentar el libro ‘Todos los cuerpos bailan’, un proyecto lleno de pasión sobre la Danza Contact Improvisación, en el que llevaba 3 años trabajando. Era un viernes por la tarde, hacía un calor terrible en Madrid y el desfile del Orgullo estaba al caer. La sala fue llenándose de gente querida: mi familia, mis compas del contact y del curro (Plena inclusión). Y todo salió mucho mejor de lo que había soñado.
Después, a lo largo del tiempo transcurrido, este libro me ha llenado de regalos:
– Lo hemos presentado-bailado (Carmela y yo) en encuentros de CI como los de Montbrun-les-Bains, en La Provence (Francia); Dos Rius (Barcelona); Danzas Magas (Lalita, Cáceres) o Serendipia (Asturias). Pero también, lo hemos compartido con las comunidades de contact de Donosti, Mallorca o Sevilla. E, incluso, tuvimos una presentación (más formal y sin bailar) en la biblioteca de mi ciudad, Rivas Vaciamadrid.
– Ya se han vendido más de 500 ejemplares y acabo de sacar la 3ª edición.
– El feed-back que me han dado las personas que lo han leído han sido siempre muy cariñosas y con ellas he aprendido mucho.
– Hemos sido noticia en un buen número de medios de comunicación que se interesaron, durante este tiempo, en una práctica única, diferente.
Por eso, quiero celebrar este 2º aniversario desde el agradecimiento y la felicidad. ¡Me siento muy feliz!
Si quieres saber más de ‘Todos los cuerpos bailan: viaje por la Danza Contact Improvisación’, o si lo has leído y quieres comentarme lo que te ha parecido, escríbeme por aquí o al mail: jlcorretje@gmail.com
También puedes adquirirlo en Amazon. -
Junio de 1972. Nueva York. Steve Paxton, un joven bailarín empeñado en investigar la relación entre la danza, la fuerza de la gravedad y el contacto, reúne a un grupo de bailarines dispuestos a probar lo nuevo. La cita es en la Galería de arte John Weber, situada en Manhattan. El objetivo: poner en práctica lo investigado con Paxton, unos meses atrás, con 11 estudiantes en la Universidad de Oberling (Ohio).
El resultado fue el invento del Contact Improvisación (CI). Y de paso, descubrieron que la mejor forma de practicarlo era en jams. Ahora se cumplen 52 años de la primera jam de la historia del CI. En ese acto iniciático bailaron durante varios días, además de Paxton, leyendas de la danza contemporánea como Nancy Stark Smith, Daniel Lepkoff o Nita Little, por citar tres nombres.
Más de medio siglo después de aquella “marcianada”, miles de personas nos juntamos en todo el mundo para repetir un ritual que sigue llenándonos de placer y alegría de vivir. Steve Paxton falleció hace sólo cuatro meses atrás. Nancy Stark, en medio de la pandemia. Pero su legado sigue siendo admirado y bailado por personas de todas las edades, razas, géneros y condición. Porque el contact improvisación ha sabido conectar con la escucha del propio cuerpo y de los otros cuerpos, en espacios de libertad, respeto y seguridad, donde cada cuál decide el modo de danzar uniendo la improvisación y el contacto.
Esta historia y muchas más que hablan del pasado, presente y futuro del CI puedes leerlas en mi libro, ‘Todos los cuerpos bailan: viaje por la Danza Contact Improvisación’ .
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A quienes amamos el contact nos encanta debatir y bailar. Es bien sabido que la Danza Contact Improvisación nació, hace más de medio siglo, como una práctica con pocas reglas, mucha flexibilidad y ausencia de dogmas. Y, sin embargo, cuenta con principios sólidos que la sustentan, aunque a menudo no sean tan conocidos por quienes acuden a la pista con hambre de cuerpos y sed de piel al ruedo de las jams.
Esta deliciosa cita con el intercambio del peso entre cuerpos desconocidos, en no pocas ocasiones pierde el sentido que se le dio en su origen. Yo no seré quien niegue que nada permanece por siempre y que cada quien está en su derecho de reinterpretar los rituales que pierden el sentido que le dieron quienes los inventaron.
Eso pasa (la revisión del sentido original) en muchos lugares donde yo he bailado, con las jams de contact. Si tú las frecuentas, sabrás que pueden llegar a convertirse en mercadillos de nuevas experiencias corporales; o en escenarios de citas sociales; o en campos de prueba para el aprendizaje de una práctica que se conoce más a fondo en clases, formaciones o talleres impartidos por enseñantes con experiencia.
Cada cual está en su derecho de hacer lo que le plazca y de pensar lo que quiera, si hablamos de contact. Este es uno de los regalos de una práctica libérrima como la Danza Contact Improvisación. Pero lo dicho no me impide defender que, ante todo, una jam es un espacio de investigación, creación y juego de cuerpos entregados a la escucha, el intercambio desde la fisicalidad y el respeto de la seguridad de los otros/as/es.
En el libro ‘Todos los cuerpos bailan: viaje por la Danza Contact Improvisación’ dedico un capítulo a hablar de las jams. Esta obra la he escrito tras investigar 3 años y medio, bailar y leer (otros muchos libros de CI), hablar con gente que lo practica y entrevistar a personas que llevan media vida enseñándolo. El capítulo se titula ‘Jam: del ruido a la escucha’. En mi opinión, las jams deberían ser espacios más cuidados, más respetados por quienes las habitan. No hablo de que deba haber un acercamiento místico, me estoy refiriendo al respeto que le debemos a una práctica física, ligada a la danza y a la relación no jerárquica y diversa de cuerpos que se afanan en construir colectivamente un espacio de danza y de investigación.
¿Quieres saber más sobre Contact Improvisación? Puedes hacerlo a través de ‘Todos los cuerpos bailan: viaje por la Danza Contact Improvisación’. Este libro lo autoedité y publiqué en 2022, coincidiendo con el 50 aniversario de la invención del CI, para dar a conocer esta adictiva disciplina que le ha cambiado la vida a tanta gente. Ya puedes encontrar esta obra en Amazon.
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Tengo que empezar reconociendo que a mí me encanta volar y hacer volar. Esta afición por elevar a otros cuerpos o, en ocasiones muy contadas, a sentir el sabor atrevido de un vuelo, entiendo que no me inhabilita para defender que la Danza Contact Improvisación es algo más que suspender cuerpos en el aire. Sobre este tema reflexiono en ‘Todos los cuerpos bailan; viaje por la Danza Contact Improvisación’’.
En gran parte de los videos que vemos en redes sociales donde se publicitan talleres, formaciones, o festivales de CI, se ve a una pareja practicando ‘voladas’ espectaculares. Sin duda, son imágenes preciosas que tienen un gran poder de atracción hacia esta práctica. Pero, esta reiteración en ese modo de mostrar cómo bailar contact me lleva a la pregunta que titula este post: ¿Es necesario volar para bailar contact?
Si has estado alguna vez en una jam o en una clase de Contact Improvisación habrás comprobado que los vuelos son momentos excepcionales, y que suelen practicarlos personas que ya tienen una cierta experiencia en la práctica. Se trata de una maniobra asequible solo para quienes se han formado en una técnica que no se exige fuerza sino comprensión del uso de la estructura ósea, aprovechamiento de la inercia y escucha del ‘momentum’.
Esto no impide que una interpretación desenfocada de esta práctica lleve a algunos, mayoritariamente a hombres, a empeñarse en levantar cuerpos como si fueran fardos o cajas de frutas en un mercado de abastos. Precisamente, esta ‘obsesión’ por lo espectacular, por la pirueta, aleja a otras muchas personas que están empezando del contact. No son pocas quienes ven en estas maniobras físicas actos que distinguen a la “élite” del “pueblo llano”.
Cuando la acción de volar se convierte en reiterativa, se pueden llegar a olvidar las otras infinitas posibilidades que ofrece una experiencia somática que viaja desde la quietud a otros mil “paisajes de relación” donde el contacto se descubre a través de la escucha y la comunicación entre los cuerpos.
Termino de escribir este post y reconozco como, durante muchos años, yo fui una de esas personas obsesionadas por hacer volar. Con el paso del tiempo, aunque sigo implicándome en voladas, las uso con más mesura. Está claro que todavía me queda mucho por aprender.
¿Quieres saber más sobre Contact Improvisación?
Puedes hacerlo a través de ‘Todos los cuerpos bailan: viaje por la Danza Contact Improvisación’.
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Se nota que la Danza Contact Improvisación interesa cada vez a más gente. Y no solo a quien la practica desde hace tiempo. El hambre por conocerla más a fondo queda demostrado por la magnífica acogida que ha tenido ‘Todos los cuerpos bailan’: viaje por la Danza Contact Improvisación’, el libro que he escrito y publicado en 2022, año en el que se celebró el 50 aniversario de la primera jam de la historia.
Acabo de reeditarlo después de haberse agotado la segunda edición (más de 300 ejemplares vendidos). No resulta fácil autoeditar un libro. Lanzarlo sin el apoyo de una editorial que distribuya y lo dé a conocer te avoca a un público minoritario. Si, además, ese libro habla de danza contemporánea, la tarea se convierte en una aventura con pocas opciones de éxito. Sin embargo, se nota que el hecho de que no haya casi nada escrito en español sobre contact, ya que la mayoría de lo publicado en nuestro idioma son traducciones de obras en inglés, ha hecho que las personas que integráis las comunidades de CI os hayáis acercado más a esta obra.
He disfrutado mucho (de hecho, sigo haciéndolo) con la experiencia de tener un contacto individualizado, que en algunos casos es puntual y breve, y en otros desemboca en una conversación gustosa, con cada una de las personas que desean leer ‘Todos los cuerpos bailan’. Hay quienes saben de su existencia a través de este blog o de las redes sociales. Otras muchas, se enteran porque pertenecen a comunidades de Danza Contact Improvisación que conviven, nacen y mueren, en diferentes lugares del Estado español. Pero también me han llegado algunas peticiones de fuera del país, sobre todo de Argentina y Francia.
De momento, acabo de reeditarlo en papel. Me apetecía que este formato que amo tanto os pueda con el diseño delicado de Jesús Alonso y la maquetación de Luisa Ceballos, y con la posibilidad de tocar y oler cada página.
Quería finalizar este post compartiendo que con cada comentario que me hacéis aprendo mucho y me doy cuenta de todo lo que inspira poner en palabras una práctica que nos revoluciona por dentro y por fuera. Valoro un montón vuestras opiniones, las críticas y las sensaciones que os provoca. Mil gracias.
¿Quieres saber más sobre Contact Improvisación?
Puedes hacerlo a través de mi libro ‘Todos los cuerpos bailan: viaje por la Danza Contact Improvisación’. que ya está disponible en todo el mundo en Amazon.
