La Danza Contact Improvisación en 8 frases, por Cristiane Boullosa

El libro ‘Todos los cuerpos bailan’ tiene su principal fuente de inspiración en las enseñanzas de Cristiane Boullosa. Con ella, una de las grandes maestras de esta práctica, aprendí gran parte de lo que sé sobre Danza Contact Improvisación. Y con Cristiane compartí, el 7 de enero de 2023, una entrevista en ‘A compás’, el programa que dirige y presenta Olga Baeza en Radio Nacional de España, Radio 5. Escúchala aquí.

Entre el otoño y el invierno de 2018, mantuvimos ocho largas conversaciones, en Madrid y en Pontevedra, en las que reflexionó sobre todos los temas que se tratan en este libro. A continuación, he escogido ocho frases llenas de sabiduría (todas ellas aparecen en ‘Todos los cuerpos bailan’) con las que Boullosa extracta algunas cuestiones clave del Contact Improvisación:

Una danza que te deja sin palabras. “A veces, el cuerpo llega donde no alcanzan las palabras. Y a menudo, las palabras no son capaces de describir los lugares que llega a habitar un cuerpo”.

Todos los cuerpos bailan. “Practica mejor la Danza Contact Improvisación quien más capacidad tiene para bailar con cualquier cuerpo”.

Defender los principios desde la fisicalidad. “Para mí, la defensa de los principios del contact es un hecho irrenunciable, si lo que has decidido es seguirlo. Trato de aplicarlos físicamente y de un modo más vivencial, menos cerebral y dialéctico, porque así adquieren una mayor conexión con la realidad. Y lo hago a través de una comprobación física, que es como todas, efímera, porque una vez que sucede, desaparece, no queda registrada. En realidad, solo queda en mi experiencia y en la de la gente que lo danza, y eso es algo que me atrae de esta práctica”.

Tendencia natural hacia el movimiento. “Todas las personas tenemos una tendencia kinestésica que nos lleva al movimiento. Es decir, todas nacemos con la capacidad de transformar nuestro movimiento en arte. Y este hecho es independiente de si queremos ser artistas o no. Que se haga presente y visible esta potencialidad y se transforme en danza, depende en gran medida de la persona que la esté facilitando. Conseguirlo, se ha convertido en uno de los objetivos de mi trayectoria como enseñante”.

Un cuerpo que escucha. “Para mí la danza nace cuando el cuerpo está escuchando, cuando la persona que está bailando se entrega al movimiento sin miedo. Y en el caso de la DCI, esta premisa debe cumplirse sin pedir al cuerpo un esfuerzo que implique más tensión de la necesaria. Hay algo diferente que nace en este nuevo modo demoverse generando una poética en el cuerpo, preparándole para descubrir una expresión más de nuestro yo esencial. A través de esta búsqueda podemos hacer visibles herramientas que permiten, a quienes han elegido formarse, conocer mejor su cuerpo desde el movimiento libre y consciente”.

Viaje común. “Bailar contact no impone a los cuerpos subirse unos encima de otros. Más bien, se trata de un viaje común en el que el intercambio de peso llega como la consecuencia natural de caídas, desplazamientos, giros, deslizamientos, rotaciones, etc. El vaivén de masas sucede en el transcurso del diálogo físico entre dos cuerpos y no porque uno de los dos lo fuerce.

Lo que enseña la caída. “Me parece interesante que la caída forme parte de la narrativa de la danza porque hay que contar que todos y todas estamos, de una u otra manera, afectados por un grado mayor o menor de desequilibrio físico. No existe el equilibrio total y permanente”.

Jam como espacio de práctica. Yo entiendo que la jam no es un lugar para enseñar, sino para practicar. Todo lo dicho lleva a preguntarme: ¿Cuántas de las personas que bailan DCI conocen los principios originarios de horizontalidad, no jerarquía, no juicio y, a continuación, se atreven a bailar con cualquier cuerpo?”.

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