Steve Paxton, fallecido el pasado 20 de febrero, es uno de esos seres geniales tan poco comunes en nuestro tiempo que, sin embargo, encumbra a otros tipos insustanciales y mediocres. Sabio y visionario a partes iguales, supo relacionarse desde muy joven con los movimientos de danza más revolucionarios que aparecían. Aprendió a moverse al lado de los más grandes: Simone Forti, José Limón, Merce Cunningham, Trisha Brown o Ivonne Rainer.
Ávido de conocimiento y nuevas experiencias, coqueteó con la gimnasia, el Aikido, la meditación y la Física. Participó del colectivo más libre de danza contemporánea nacido en los 60: la Judson Dance Theatre, germen de la danza postmoderna. Se codeó con compositores inolvidables como John Cage, Philip Glass o Steve Reich: los padres del minimalismo en la música de aquella década en la que todo parecía posible.
Pero lo que, en mi opinión le convierte en un maestro entre maestros es la invención del Contact Improvisación. Paxton hizo de su intuición un laboratorio con once universitarios-gimnastas en enero de 1972, en el Overling College de Ohio, para luego transformar la investigación en una jam, la primera de la historia, que tuvo como escenario la John Weber Gallery de Nueva York, en el verano de ese mismo año.
Steve Paxton, que a lo largo de los años ha escrito libros geniales sobre muchos temas vinculados al movimiento y la danza en relación con el espacio, alumbró junto a un grupo de valientes, las y los componentes de Gran Union, un invento delicioso que se terminó extendiendo como una epidemia por todo el mundo.

En ese grupo estaba la madre del CI: Nancy Stark Smith. Ella es corresponsable del impulso que tomó el contact en los años posteriores. Hay mil razones que la distinguen como ideóloga de esta disciplina inclasificable y adictiva. Nancy, que falleció en 2020, fue la promotora, junto a Lisa Nelson, de Contact Quaterly, el principal medio de difusión de pensamiento ligado al CI. También a ella se le ocurrió el Underscore, una estructura que ayuda a los cuerpos a que transiten por diferentes estados energéticos, facilitando su entrada en la jam.
La Danza Contact Improvisación ha hecho volar los cuerpos, las mentes y las almas de miles de personas en festivales, clases y jams que siguen repitiéndose gracias a que un día Paxton se hizo algunas preguntas que nos permiten, al responderlas, conocer qué es el Contact Improvisación.
¿Pueden los cuerpos chocar, rebotar, deslizarse y rotar sobre otros cuerpos? ¿Somos capaces de relacionarnos con la fuerza de la gravedad de un modo dinámico, aprovechando la inercia, surfeando en las caídas, espiralando sin fin? ¿Es posible que una danza pueda bailarse, desde el primer día, sin conocer previamente sus reglas ni su lógica? ¿Se conseguirá extender una práctica en la que no existe juicio, ni tiene importancia los términos bien o mal? ¿Lograremos que un día la practicante más experimentada de CI baile con alguien que acaba de iniciarse en la práctica, y que en este intercambio de piel, movimiento y escucha, ambas danzantes disfruten de una experiencia única y plena?
Algunas de estas preguntas las formulaba, con otras palabras, en Chute, el minidocumental que grabó Steve Christensen, considerado el primer video en el que se ve a gente bailar CI. Allí se escucha la voz arguadentosa e inconfundible de Steve Paxton que tanto nos enseñó.
Y termino. Las descripciones que hizo Paxton de lo que es el CI son antológicas y numerosas. En una de ellas, contenida en una entrevista que concedió a la revista Contact Quaterly, en 1996, explicó: “Siento que el CI debe ser gobernado por las mismas medidas que cualquier relación formal, que son: cortesía, buen humor, tanta inteligencia como uno pueda para hacerse valer, voluntad para pasar por alto las incompatibilidades”. Así era Paxton, siempre combinando filosofía, espiritualidad, psicología, física, teoría de la danza y mil materias más. No mentiríamos si lo definiéramos como un maestro renacentista: multifacético, imprevisible, ingobernable y dotado de una lucidez poco común. Descanse en paz y que su pequeña danza nunca tenga un final.
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Puedes hacerlo a través del libro ‘Todos los cuerpos bailan: viaje por la Danza Contact Improvisación’. Esta obra, una de las pocas escritas en origen en español, la autoedité y publiqué en 2022, coincidiendo con el 50 aniversario de la invención del CI, para dar a conocer esta adictiva disciplina que le ha cambiado la vida a tanta gente.
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