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Regalos del Contact Improvisación

Imagen del autor en una jam de CI.

Imagen del autor en una jam de CI.

El Contact Improvisación (CI) a mí me regala: seguridad, placer, bienestar, levedad y hasta puede provocar una sensación de acogida grupal. Además, tiene la capacidad de despertar, sobre todo al principio, emociones desagradables como miedo, inseguridad, dudas, incomodidad o desprotección.

En las primeras jams a las que asistí se mezclaban a toda velocidad experiencias muy placenteras junto a otras que me confundían. ¿Me pasa esto solo a mí? Yo diría que se trata de una emoción bastante compartida entre quienes practicamos contact. Buscar cierto equilibrio interior, o tratar de conectar desde la escucha con el grupo humano con el que comparto el espacio de danza, se transforma en un reto al que me enfrento cada vez que bailo.

Entiendo que la búsqueda de esta sintonía/armonía personal -con mi mente, cuerpo y emoción-, y con la energía de los demás seres con quienes interactúo, resulta un ejercicio muy sano de conexión con el aquí y el ahora. Sin embargo, no puedo evitar, tal y como ocurre en otras situaciones de mi vida, que la comunidad o la pareja de danza me hagan de espejo. En realidad, es lo mismo que me pasa en el ‘mundo de afuera’. Hay días en los que bailo con alguien y me veo reflejado, en él o ella, a través de una percepción que en realidad es solo mía y que no siempre encaja con lo que sucede.

La movilización del cuerpo en los términos en los que nos propone el contact me provoca a veces cierta inestabilidad emocional interior. Esta dinámica puramente física desencadena cambios de estado de ánimo a los que a menudo no encuentro explicación.

Algunas veces, practicar CI me hace transitar de la euforia a la tristeza de forma veloz; paso de momentos en los que me siento poderoso, a otros en los que me invade la fragilidad. Y otras, viajo de la alegría a la melancolía, de la placidez a la insatisfacción sin saber por qué. Hablo de mi experiencia, pero también de la de la muchos compañeros y compañeras con los que he compartido reflexiones sobre cómo, al movilizar el cuerpo, se condicionan los estados emocionales.

El Contact Improvisación, cada vez que lo bailas, te recibe con un puñado de regalos. Incluso aunque no los busques o desees. Este es uno de sus misterios y de sus atractivos.

*Este texto es un fragmento de uno de los capítulos del libro ‘Todos los cuerpos bailan: viaje por la Danza Contact Improvisación’.

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