Junio de 1972. Nueva York. Steve Paxton, un joven bailarín empeñado en investigar la relación entre la danza, la fuerza de la gravedad y el contacto, reúne a un grupo de bailarines dispuestos a probar lo nuevo. La cita es en la Galería de arte John Weber, situada en Manhattan. El objetivo: poner en práctica lo investigado con Paxton, unos meses atrás, con 11 estudiantes en la Universidad de Oberling (Ohio).
El resultado fue el invento del Contact Improvisación (CI). Y de paso, descubrieron que la mejor forma de practicarlo era en jams. Ahora se cumplen 52 años de la primera jam de la historia del CI. En ese acto iniciático bailaron durante varios días, además de Paxton, leyendas de la danza contemporánea como Nancy Stark Smith, Daniel Lepkoff o Nita Little, por citar tres nombres.
Más de medio siglo después de aquella “marcianada”, miles de personas nos juntamos en todo el mundo para repetir un ritual que sigue llenándonos de placer y alegría de vivir. Steve Paxton falleció hace sólo cuatro meses atrás. Nancy Stark, en medio de la pandemia. Pero su legado sigue siendo admirado y bailado por personas de todas las edades, razas, géneros y condición. Porque el contact improvisación ha sabido conectar con la escucha del propio cuerpo y de los otros cuerpos, en espacios de libertad, respeto y seguridad, donde cada cuál decide el modo de danzar uniendo la improvisación y el contacto.
Esta historia y muchas más que hablan del pasado, presente y futuro del CI puedes leerlas en mi libro, ‘Todos los cuerpos bailan: viaje por la Danza Contact Improvisación’ .

